Seis maneras de animar a los estudiantes a disfrutar de productos frescos.
31 de agosto de 2026 | 4 min de lectura
Con el inicio del nuevo año escolar, este es el momento ideal para planificar los menús escolares. Los profesionales del servicio de alimentación escolar desempeñan un papel fundamental en la configuración de la alimentación de los niños, en lo que están dispuestos a probar y en cómo desarrollan sus actitudes hacia la comida.
Dado que los niños en edad escolar reciben comidas escolares, incluir frutas y verduras en dichas comidas podría ayudar a aumentar el consumo de estos alimentos por parte de los estudiantes, mejorar la calidad general de su dieta y favorecer su disposición para aprender.
Las comidas escolares también crean oportunidades significativas para que los estudiantes desarrollen una relación positiva con la comida y adquieran hábitos alimenticios saludables que pueden perdurar mucho más allá de la etapa escolar.
Aquí tienes seis estrategias prácticas para animar a los estudiantes a consumir más verduras y frutas.
1. INCORPORAR PRODUCTOS AGRÍCOLAS A LOS ALIMENTOS QUE LOS ESTUDIANTES YA DISFRUTAN
Si bien ofrecer frutas y verduras como guarnición es una forma de fomentar su consumo, incorporarlas a platos conocidos y populares también puede ser eficaz. Los estudiantes estarán más dispuestos a probar y disfrutar de las frutas y verduras cuando se incluyan en comidas que ya reconocen y les gustan, como tacos, pasta, sándwiches, pizza, wraps, arroces, sopas, batidos y parfaits para el desayuno.
Por ejemplo, las escuelas podrían ofrecer tazones de fajitas de pollo con lechuga, salsa, maíz, pimientos y fruta; hamburguesas de pavo con tomate, rodajas de pepino y lechuga; pasta integral con salsa marinara y verduras asadas; burritos de frijoles y verduras con lechuga rallada y salsa de tomate; o parfaits de yogur con frutos rojos mixtos y duraznos en cubos.
Para obtener más inspiración, considere explorar la amplia gama de recetas estandarizadas y aptas para niños disponibles en el sitio web Team Nutrition del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
2. CONSIDERE EL COLOR Y LA VARIEDAD AL PLANIFICAR EL MENÚ.
La presentación de los alimentos, que incluye el color, la textura y la variedad, desempeña un papel importante en la planificación del menú. Estos elementos hacen que las comidas sean más atractivas visualmente, favorecen la diversidad nutricional y aumentan la aceptación de los alimentos entre los estudiantes.
Al planificar el menú semanal, procure incluir una variedad de frutas y verduras coloridas, como verde oscuro, naranja, amarillo, rojo, morado, azul, blanco y marrón. Este enfoque ayuda a crear comidas nutritivas, visualmente atractivas y que cumplen con las normas nutricionales federales.
Para los platos individuales o las comidas diarias, evite repetir colores dentro del mismo grupo cromático siempre que sea posible. Por ejemplo, ofrecer patatas blancas, coliflor y peras en la misma comida puede hacer que el plato parezca pálido, a menos que también incluya ingredientes de colores más vivos. Añadir contraste de color a los platos, como verduras de hoja verde, zanahorias, tomates, frutos rojos o pimientos, para complementar los alimentos de colores más claros, puede hacer que la comida sea más atractiva y animar a los estudiantes a probar y disfrutar de una mayor variedad de alimentos.
3. FACILITE LA ELECCIÓN DE PRODUCTOS FRESCOS
Considere la posibilidad de colaborar con los administradores y el personal escolar para crear un entorno alimentario escolar saludable donde las opciones de alimentos y bebidas nutritivas sean visibles, atractivas y fáciles de elegir para los estudiantes.
Por ejemplo, coloque frutas listas para llevar, coloridas porciones de verduras y ensaladas pre-porcionadas cerca del inicio de la fila de servicio para que estas opciones sean más accesibles y atractivas. Si se ofrece servicio tipo bufé, considere la posibilidad de instalar una barra de ensaladas donde los estudiantes puedan armar su propia ensalada, brindándoles así opciones y autonomía, animándolos a explorar una variedad de frutas y verduras.
4. RESPETAR LAS PREFERENCIAS CULTURALES Y RELIGIOSAS
Al planificar el menú escolar, es importante ofrecer opciones que reflejen los valores culturales y religiosos, así como las preferencias alimentarias de la comunidad escolar. Ofrecer alimentos familiares, significativos e inclusivos puede mejorar la aceptación de la comida y aumentar la probabilidad de que los estudiantes elijan y disfruten de las comidas ofrecidas. Ofrecer opciones de comida que se ajusten a las preferencias culturales y religiosas también demuestra el compromiso de la escuela con la creación de un entorno respetuoso e inclusivo para todos los estudiantes.
5. INVOLUCRAR A LOS ESTUDIANTES EN LA PLANIFICACIÓN DEL MENÚ.
Involucrar a los estudiantes en la planificación del menú también puede contribuir a que las comidas escolares sean más atractivas, aceptables y agradables. Cuando los estudiantes tienen la oportunidad de compartir sus preferencias y comentarios, es más probable que se sientan parte del menú y estén dispuestos a probar nuevos alimentos.
Por ejemplo, antes de añadir un nuevo alimento al menú, considere la posibilidad de colaborar con el equipo administrativo de la escuela para involucrar a los estudiantes mediante eventos de degustación.
Ofrecer nuevos alimentos en un ambiente relajado y acogedor puede animar a los estudiantes a probar productos que de otro modo no elegirían, al tiempo que les proporciona comentarios valiosos y sinceros.
Si reducir el desperdicio de alimentos también es un objetivo, se puede invitar a los estudiantes a votar sobre nuevos platos del menú, sugerir nombres de recetas y participar en auditorías de desperdicio de alimentos. Sus aportaciones pueden ayudar a identificar qué alimentos son más aceptables, orientar la planificación de menús futuros y respaldar los esfuerzos para reducir el desperdicio.
6. RELACIONAR LOS MENÚS CON ACTIVIDADES RELACIONADAS CON LA NUTRICIÓN
Por último, ayudar a los estudiantes a familiarizarse con las frutas y verduras y a aceptarlas puede ir más allá de la cafetería.
Si su escuela tiene acceso a un espacio al aire libre para construir un huerto escolar, la infraestructura para apoyar actividades culinarias, o ambas cosas, considere la posibilidad de asociarse con los administradores y el personal escolar para ofrecer a los estudiantes oportunidades prácticas para cultivar, cosechar, preparar y cocinar productos agrícolas.
Las investigaciones sugieren que estas experiencias pueden ayudar a desarrollar la alfabetización alimentaria de los estudiantes, su confianza y su curiosidad por probar nuevos productos, aumentando así su consumo de frutas y verduras con el tiempo.

Novella Lui, RD, MHSc, es dietista registrada y escritora independiente especializada en alimentación, nutrición y salud en Canadá. Para ver ejemplos de su trabajo y oportunidades de colaboración, contacte con Novella en info@livetonourish.com.
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