El último informe de Economic Viewpoint, “Qué planificar en 2026”, de IGD (The Institute of Grocery Distribution, Watford, Inglaterra), advierte que las empresas de alimentos y bebidas enfrentarán otro año decisivo en 2026. Se pronostica que la inflación de los alimentos al por menor se mantendrá persistente y solo disminuirá ligeramente.

Al mismo tiempo, la frágil confianza del consumidor, el aumento de los impuestos a los hogares y los riesgos geopolíticos amenazan la recuperación económica. Las empresas deben prepararse para un entorno volátil donde la asequibilidad y la indulgencia selectiva definirán el comportamiento del consumidor.

A continuación se presentan algunas de nuestras predicciones sobre qué esperar de la economía, los consumidores y las políticas gubernamentales en 2026, desde la perspectiva del sistema alimentario, incluidas las posibles implicaciones para las empresas.

IDEAS CLAVE

Perspectivas de inflación: Se prevé que la inflación de los precios minoristas de alimentos disminuya gradualmente (4.3 % en 2025, 3.8 % en 2026 y 3.3 % en 2027), pero las perturbaciones geopolíticas podrían provocar nuevas subidas de precios. La previsión de crecimiento económico se rebaja al 1.4 % para 2026, con una productividad del 0.7 %.

Sin embargo, al comparar las previsiones de inflación alimentaria del IGD con las previsiones de inflación general de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria del Reino Unido, es probable que los alimentos y las bebidas se encarezcan en 2026, en términos relativos. Esto significa que los negocios de alimentos y bebidas estarán bajo un mayor escrutinio en el futuro por parte del gobierno, los medios de comunicación y las personas influyentes. Las empresas deben estar preparadas para explicar por qué los precios siguen subiendo y demostrar que actúan para proteger los intereses de los consumidores.

Presión del consumidor: El 33% de los compradores planea reducir su gasto en comestibles en 2026, frente al 28% en diciembre de 2024. En el sector de "Fuera de Casa" (AFH), el 45% de los consumidores planea reducir su gasto en los próximos meses, frente al 46% en diciembre de 2024. Se prevé que las presiones económicas sigan limitando la demanda de alimentos, tanto en el comercio minorista como en el AFH, durante muchos años. Los negocios de alimentación serán más vulnerables a cualquier cambio en los costos fijos, como la mano de obra.

Las empresas deben prepararse para un entorno volátil en 2026.

Carga fiscal: Los impuestos a los hogares aumentarán aún más en 2026, lo que limitará el ingreso disponible y reforzará las compras en función del valor.

Oportunidades: A pesar de la cautela, los consumidores optarán por productos más caros de forma selectiva, especialmente durante eventos estacionales como la Navidad, lo que generará oportunidades de crecimiento para negocios que buscan un equilibrio entre valor y calidad. Podría haber margen para un mayor crecimiento de las ventas minoristas premium, ya que los compradores evitan comer fuera de casa.

En lugar de cambiar frecuentemente las gamas de productos o buscar oportunidades pequeñas y efímeras, concéntrese en la eficiencia operativa, el control de costos y la protección del negocio principal. Las inversiones deben estar orientadas y justificadas por una demanda clara y sostenida, no por la esperanza de una rápida recuperación.

NAVEGANDO POR LAS CADENAS DE SUMINISTRO

Los riesgos para la cadena de suministro derivados del cambio climático y las tensiones geopolíticas persistirán en 2026. El sistema alimentario del Reino Unido, al igual que toda la economía, sigue estando muy expuesto a impactos externos. En otro informe reciente de IGD, «Tendencias de la cadena de suministro 2026», identificamos cuatro temas claros que debemos poner en práctica en los próximos años:

La sostenibilidad seguirá siendo una prioridad de inversión. Lograr una operación sostenible y robusta sigue siendo una tendencia clave para la cadena de suministro; la reducción de emisiones será una necesidad constante.

Las cadenas de suministro seguras serán fundamentales para las estrategias futuras. La seguridad de la cadena de suministro se está convirtiendo en una preocupación crucial, y los sectores logísticos se enfrentan a una mayor exposición a la volatilidad de los combustibles y la energía. El riesgo de disrupción debe integrarse en la planificación estratégica para salvaguardar la continuidad y la resiliencia.

La tecnología permitirá mitigar la presión sobre los costos. Se espera que las empresas sigan presionando a la baja los costos, lo que deberá compensar las crecientes expectativas de los clientes. La automatización y la digitalización serán factores clave para obtener mejores métricas a menores costos.

La velocidad y la flexibilidad cobran cada vez más importancia en la última milla. La sostenibilidad, la seguridad y la innovación tecnológica siguen siendo esenciales, pero no bastarán para satisfacer las cambiantes expectativas de los clientes. El éxito dependerá de equilibrar estos aspectos con una mayor flexibilidad, entregas más rápidas y experiencias personalizadas que se ajusten a la forma en que los clientes eligen comprar.

Adoptar medidas rápidas para endurecer el sistema alimentario del Reino Unido frente al cambio será costoso, pero este costo sería insignificante si no se hiciera nada o incluso si se retrasara la acción.

Para finales de 2026, el Reino Unido estará a mitad de su actual Parlamento, el presidente Donald Trump a mitad de su segundo mandato y los gobiernos descentralizados podrían tener un aspecto muy diferente. Se espera que el gobierno acelere las políticas y los cambios regulatorios que configuran la política alimentaria, factores que las empresas no pueden ignorar. Es probable que el próximo año se impulse la implementación de medidas clave antes de las próximas elecciones generales, con la política alimentaria influenciada tanto por las prioridades gubernamentales como por presiones externas.

2026 será un año crucial para la industria de alimentos y bebidas. Las empresas deben seguir siendo relevantes para los consumidores preocupados por el precio, a la vez que impulsan el crecimiento de segmentos resilientes. Quienes logren ofrecer precios asequibles junto con momentos de placer estarán mejor posicionados para el éxito.

James Walton es el economista jefe de IGD y capacita a las empresas para anticipar y afrontar cambios estratégicos. Para un análisis profundo de lo que traerá 2026 en la economía, la confianza del consumidor y las políticas gubernamentales, lea el informe completo de IGD Viewpoint en www.igd.com/social-impact/economics/reports/viewpoint-what-to-plan-for-in-2026/72126.

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