En lo que respecta a los productos agrícolas, la percepción importa casi tanto como el sabor. Y en el entorno digital actual, la desinformación se propaga más rápido que los hechos, confundiendo a los consumidores, minando la confianza y, en última instancia, perjudicando al sector. Un ejemplo destacado del último año es la polémica desinformación en torno a Apeel, un recubrimiento vegetal diseñado para prolongar la vida útil de los productos agrícolas.

La reciente polémica mediática en torno a Apeel es una importante advertencia para los minoristas y los profesionales del marketing sobre lo que puede ocurrir cuando una celebridad se sube al carro de la desinformación, como fue el caso de la publicación de Michelle Pfeiffer en Instagram en junio, en la que afirmaba que “los productos orgánicos ya no son seguros”.

¿La verdad? La fórmula orgánica de Apeel, Organipeel, lleva más de dos años sin utilizarse en el mercado orgánico. Y por ley, todo material empleado en la agricultura y manipulación orgánica debe ser revisado, divulgado y aprobado por certificadores externos acreditados. El sello orgánico sigue siendo la etiqueta más transparente y regulada a nivel federal en el sistema alimentario.

La retractación de la publicación falsa se produjo mucho después de que el daño estuviera hecho, después de que los consumidores hubieran compartido sus inquietudes, se hubieran preocupado y se hubieran preguntado si podían confiar en lo que veían en la sección de frutas y verduras.

Este no es un caso aislado, ya que la desinformación alimentaria se ha convertido en una de las mayores amenazas para la industria. Prospera porque explota nuestra conexión emocional con los alimentos. Genera temor por nuestras familias, escepticismo hacia las grandes empresas y confusión sobre la ciencia.

Como millennial, entiendo lo persuasivos que pueden ser estos mensajes. Me he detenido a revisar dos veces un ingrediente. Me he quedado frente a unas fresas, preguntándome si la última publicación en línea sobre pesticidas tenía fundamento. Mis amigos me han enviado capturas de pantalla de afirmaciones como «lo orgánico es solo marketing» y me han preguntado si es cierto.

Incluso trabajando dentro del sector, he sentido esa punzada de incertidumbre.

Durante mis estudios de posgrado, con un presupuesto ajustado, dudaba si valía la pena gastar un dólar más en espinacas orgánicas; y no se trataba solo del precio, sino de la confianza. Si yo, con conocimiento de causa, me siento así, me imagino lo abrumador que debe ser para quienes compran a diario.

LA DESINFORMACIÓN IMPORTA

Los productos agrícolas se encuentran en el centro de esta tormenta, y hay mucho en juego, tanto para el sector como para nuestra salud, dada la importancia de los productos agrícolas para nuestras necesidades nutricionales y dietéticas.

La industria orgánica ya supera los 71 mil millones de dólares y crece al doble de la velocidad que los productos alimenticios convencionales, según el Informe de Mercado 2025 de la OTA. Este crecimiento se debe a los consumidores más jóvenes —la Generación Z y los Millennials— que exigen transparencia, se preocupan profundamente por la sostenibilidad y están dispuestos a pagar más por productos en los que confían. Pero la confianza puede ser frágil. Una publicación viral puede echar por tierra meses de información bien pensada y un impulso positivo.

EL PODER DEL SELLO ORGÁNICO

La confianza es precisamente la razón por la que la Organic Trade Association y The Organic Center lanzaron en septiembre la campaña “Seal Makes It Simple”, con el apoyo de una subvención del USDA para el desarrollo del mercado orgánico.

El objetivo de la campaña es simplificar la información engañosa y recordar a los consumidores que, al ver el sello orgánico del USDA, regulado a nivel federal, pueden confiar plenamente en su compra. Este programa piloto de educación para el consumidor, que se está implementando en seis mercados regionales (Atlanta, GA; Charlotte, NC; Indianápolis, IN; Louisville, KY; Lubbock, TX; y Tampa, FL), se extenderá hasta 2026.

La campaña utiliza fichas informativas, vídeos y gráficos que desmienten mitos para separar los rumores de la realidad.

UNA LLAMADA A LA ACCIÓN

No podemos permitir que la desinformación prive a los consumidores de la confianza en los productos orgánicos. Hay demasiado en juego para los agricultores, los minoristas y la salud pública. Como sector, debemos apoyar a las fuentes confiables, dar voz a la información veraz y recordar a los compradores que el sello orgánico del USDA no es solo un logotipo, sino una promesa basada en la transparencia, respaldada por la ley y diseñada para proteger tanto a las personas como al planeta.

Irene Cardozo es la directora de marketing y comunicaciones de la Organic Trade Association, donde lidera las comunicaciones estratégicas, las iniciativas de marketing de marca y las campañas interorganizacionales para promover la integridad orgánica y la confianza en el sello orgánico del USDA, e impulsar el crecimiento de la industria.

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Soluciones para la industria de productos agrícolas

¿Cómo combatimos la desinformación? Destacan algunas soluciones:

  1. Sea proactivo, no reactivo. Los productores y minoristas deben anticiparse a los temas candentes y preparar con antelación contenido claro y fácil de compartir.
  1. Conecta con los consumidores donde están. La desinformación prolifera en TikTok, Instagram y YouTube porque es donde los consumidores pasan su tiempo. El sector hortofrutícola debe tener la misma presencia en estas plataformas.
  1. Céntrese en fuentes confiables. Los consumidores desconfían de las empresas que defienden sus propios productos, pero confían en la verificación de terceros. Por eso, el sello orgánico del USDA es tan poderoso.
  1. Cuenta historias personales. Los datos son cruciales, pero las anécdotas impactan. Compartir por qué los agricultores eligen prácticas orgánicas, o por qué los padres jóvenes optan por la opción orgánica, hace que los beneficios sean tangibles.

Artículo 5 de 33 en Produce Business, octubre de 2025